10 cosas que aprendí viajando

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He aquí un top 10 de cosas que aprendí viajando. (Creo que es solo el principio y seguramente haya un volumen 2 de este post!)

#1. El mundo es mas chico de lo que parece

Si. Porque nada parece imposible y tu bucket list de lugares se expande cada vez mas. Y ni hablar si conoces viajeros de todo el mundo, es como un amigo en cada país.

#2. No importa no saber el idioma del país a donde vas, de alguna forma u otra te vas a poder comunicar

Me paso en Francia pedir indicaciones a franceses que de verdad no sabían ingles y me ayudaron con señas y mapas. También con un taxista en Atenas, que no entendía ni una palabra de ingles y yo menos de griego! Pero llegue al hostel y en el camino me señalaba la Acrópolis allí en lo alto y tratando de explicar cosas que me hubiese encantado entender. Creo que viajando el lenguaje universal es una sonrisa y buena onda. 

#3. Siempre hay alguien que te va a ayudar

Llegue a Roma a las 2 o 3 am, hambrienta. El hostel al que fui tenia un bar, pero la cocina ya estaba cerrada. Le pregunte al guardia de noche donde podía conseguir comida y me acompaño hasta la pizzeria de la esquina que ya estaban cerrando y les pidió pizza para mi. La mejor pizza de la historia! El bajón de esa hora y una buena pizza italiana! 

#4. Nunca vas a estar solo

Porque mucha gente viaja sola y sorprendentemente, viajando, las habilidades para interactuar aumentan cuando estas de viaje, y mas solo!

Fui a Cabo Polonio, Uruguay sola. Es un pueblo de pescadores donde no hay luz, por ende no hay wifi. Al principio me pregunte, por qué me hago esto? Estaba realmente sola, ni siquiera conexión a la distancia con mis amigas. Fueron una de las mejores vacaciones que pase y nunca estuve sola. 

#5. Conoces una nueva faceta de tu personalidad

Realmente me consideraba una persona tímida. Ahora cuando cuento que un poco tímida soy, se me ríen en la cara. También me di cuenta de lo flexible que soy ante determinadas situaciones. O recuerdo cómo supere ciertos obstáculos a miles de km de casa. Siento que es muy cierto que exponerte a situaciones fuera de la famosa “zona de confort” enriquece mucho! Situaciones buenas … y no tan buenas también! Luego ese aprendizaje se aplica a situaciones de la vida cotidiana. 

#6. Planear, a veces no vale la pena

Planear es una de mis palabras favoritas, debo admitirlo. Me encanta planear viajes, salidas, cenas, eventos, etc. Peeero, a veces esta bueno soltar un poco todo, si tener una idea de qué lugares visitar, pero ser flexible. 

En mi ultimo viaje a Londres no planee nada. Pero nada. Si sabia a que lugares quería ir, pero me deje llevar por la gente que fui conociendo y los amigos con los que me reencontraba. Fui a Greenwich, que en mi vida pensé que iba a ir, tome cerveza artesanal al lado de un canal en un bar perdido en Camden. Repetí lugares que me gustaron mucho y deje de ir a otros. A veces me considero una slow traveller sin la cantidad de días para poder decir que lo estoy haciendo bien, pero no me importa. 

#7. Banco el low cost, pero hay que probar comidas (y bebidas) típicas de cada lugar

En mi primer eurotrip fui con la idea de hacerlo bieeeeeeeeen low cost (no paso), pero recuerdo que mi compañero de asiento en el vuelo me dijo “aprovecha y come lo típico”. Era chef y le hice caso. Menos mal que le hice caso, sino no habría probado a lo largo de mis viajes paella, miles de tapas, cava, sangria, ouzo, torreznos, callos a la madrileña, vino de Rioja, pulpo grillado, moussaka, fava, tzatziki, gyros (mi favorito), yogur con miel, waffles con nutella, pasta a la carbonara, fish and chips, mojo, papas arrugadas, patacones, arroz con coco, jugo de lulo, aguardiente, etc. Y si bien no es autóctono, algún que otro kebab, ya son un clásico. 

#8. Cuando volves de un viaje ya estas planeando el próximo

Si. El que diga que no, esta mintiendo. Una vez que le tomaste el gustito vas a empezar a diagramar, hacer cuentas, planillas de excel, carpetas en instagram de esos lugares a los que queres ir. Esta bien, es normal. 

#9. Aprendí a dejar ir

A veces, viajando, generas una conexión muy fuerte con otros viajeros. Una amistad que parece de años, pasas todo el día, compartís experiencias y risas. Pero llega un día, que cada uno sigue su camino y hay que decir adiós.
Esto es lo que mas horas de reflexión me llevo. Aprender a dejar ir, a soltar. Y aplicarlo a la vida. Desde una relación que no fue, hasta una perdida sin explicación. Hay cosas a las que nunca le vamos a encontrar respuestas, no hay que castigarse, a recordar lo bueno, aprender y seguir. 

#10. Estando fuera de Buenos Aires, hablo de ella enamorada y con un poco de nostalgia. 

Tampoco soy un tango, pero… amo Buenos Aires. No solo porque acá viva mi familia y amigos. Tiene ese no se qué, carismática, caprichosa, divertida, imprevisible, interesante, llena de vida, la que nunca duerme, la que a veces te da la espalda, pero cuando te sonríe te olvidas de todo lo malo y la perdonas. Lo que aprendí, es a apreciar mi hogar.

 

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