Capitulo 3: Adaptándome al outback

Segunda semana en Fitzroy Crossing y contando. Mi primera semana de trabajo fue en el restaurante, que es bastante tranquilo. Esta semana me toco trabajar en el bar del hotel. En Fitzroy Crossing solo venden alcohol en dos lugares, el hotel donde trabajo y en el Crossing Inn (la joda de los viernes). Por ley, no se vende alcohol en el supermercado, solo se consume en estos dos hoteles.

Algo que no sabía de los aborígenes es que el gobierno les da un pago semanal solo por ser aborígenes. Es como un trato por estar en sus tierras. Por ahora todos los que conocí fueron muy amables, todos se presentan, te preguntan tu nombre, de dónde sos, hablan del lugar, compran su cerveza y se van. Me llama mucho la atención que primero te dan la tarjeta para ver si tiene fondos y si tiene genial y si no se van. Pero eso quiere decir que están gastando sus últimos dólares en birra.

Trabajando en el bar tuve que aprender los 3478 tipos de cervezas que hay en Australia. Ok, no son tantas pero para mí son bastantes. Deben ser aproximadamente 20 tipos de cervezas en stubbies (botellitas) y otras 7 tiradas. El desafío es entender que te piden los clientes cuando hacen el pedido, a veces les tengo que preguntar 2 veces, el ingles aussie me tiene anonadada. Ni hablar de superar la torpeza de abrir las botellitas… como si nunca hubiese abierto una cerveza en mi vida, pero mi primer día fue fatal! Me volqué cerveza encima abriéndola… desastre. También aprendí a servir cerveza tirada. No hay secreto, solo poner cara de saber lo que estás haciendo y si sale mucha espuma dejarla correr y seguir tirando.

Acá, haciéndome la que se lo que estoy haciendo.

Pero no todo se trata de la venta de alcohol en mi trabajo. Tuve que aprender a usar la máquina de café. Le tenía terror porque la gente suele ser muy exigente con su café, pero en unos módicos 15 minutos me enseñaron cómo usar la maquina, qué tengo que hacer para que la leche quede bien y los diferentes mix para un café. Ahora una cosa es la teoría y otra la práctica. Sigo practicando pero algunos me salen mal. Por ejemplo la diferencia entre un flat white y un latte es que el latte tiene como 1 cm de espuma. Nunca paso, ninguno de mis “latte” tiene 1 cm de espuma. Otro desafío en el mundo de ser waitress es llevar 3 platos. Lo hice solo una vez porque eran 3 platos chicos y me sentí la puta ama de las meseras. Pero al día siguiente quise llevar 3 que eran un poco más pesados y dos cocineros me dijeron que no lo haga. Sabían que el final de esos platos iba a ser el piso y no la mesa con los comensales. 

Otro trabajo extra que tuvimos que hacer esta semana fue de limpiar unas casitas que no se usaban desde octubre del año pasado. La primera casita que limpiamos tenía 3 ranas vivas y 5 muertas, tipo fósiles. Fue toda una experiencia. Creo que nunca trabaje tanto en mi vida como cuando limpie esas casitas. Nos tocaron 2 y las hicimos en 5 horas, mientras que las chicas de housekeeping que son todas asiáticas limpiaban como maquinas varias al mismo tiempo. Éramos de las más lentas. Otra tarea de limpieza que hicimos fue después de servir un desayuno en el restaurante limpiar el “cooler”, la habitación heladera donde están las birras. Limpiamos la sección donde estaban los tanques de cerveza tirada. Habremos estado 20 minutos, hacia un frio! Para distraernos de estas tareas cantamos canciones de cumbia.

Como argentinas que somos, de vez en cuando tomamos mate, aunque hagan 40 grados a la sombra. Nuestros compañeros de trabajo se asombran de esta costumbre, tanto de cómo podemos tomar agua tan caliente en un día de calor, cómo podemos compartir la bombilla y la forma del mate que parece un bong. No salen de su asombro. 

outback-australia-trabajo
40 grados a la sombra, pero el mate siempre

Para terminar este capítulo, les voy a contar el tema de identidad que tengo en este lugar. Mi nombre completo es Ana Florencia, en Argentina todos me llaman Flor. Qué pasa acá? Flor suena a floor (piso), entonces decidí simplificar y llamarme Ana. Me siento como las orientales que cambian su nombre a uno occidental porque es muy difícil de pronunciar su nombre real. A veces me pasa que alguien me dice Ana y tardo en reaccionar porque no estoy acostumbrada a que me llamen así. Pero ellos me conocen con ese nombre, y cuando paso mi instagram explico la historia porque queda muy catfish la situación. Y así es como mudarme a Australia está cambiando hasta mi nombre.

Estoy encariñándome con este lugar y su gente.

Amigas en el outback

Deja un comentario